Toma de conciencia sobre el abuso y maltrato en la vejez

Publicado en: 2014-06-05

Las Naciones Unidas determinaron realizar el 15 de junio de cada año el día mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez. http://www.un.org/en/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/RES/66/127&Lang=S). Esta conmemoración había sido impulsada desde finales del siglo pasado por la Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato a la Vejez – Inpea-  (http://www.inpea.net/). La decisión de Naciones Unidas obedece a que el maltrato a las personas viejas, un asunto del que poco se habla, aumenta cada día y empieza a convertirse en un flagelo social y un problema de salud pública. Se calcula que entre un 6 y un 10% de la población mayor de 60 años es víctima de algún tipo de maltrato. Tales abusos son más numerosos en las mujeres, como consecuencia de su mayor longevidad y de la discriminación que padecen en todas las sociedades.

Cuando a sus 82 años, Elena fue recluida, por primera vez en su vida, en un hospital, no podía aceptar que cada mañana un enfermero (varón) llegara hasta su cama, la desvistiera y la dejara “como Dios la trajo al mundo”, a la vista de otros personas, mientras preparaba lo necesario para bañarla. Ella, una mujer campesina, educada en una tradición de extremado recato y pudor, se veía ahora violentada en sus más hondas convicciones en relación con su cuerpo. Por esto, cuando sus hijos iban a visitarla se aferraba a ellos con toda su fuerza para suplicarles que la sacaran de ahí. Los dolores ocasionados por el cáncer de estómago eran nada en comparación con la humillación que sentía por el trato recibido en esa institución.

 

El anterior es solo un ejemplo de los muchos tipos de violencia que a diario se ejerce contra las personas viejas en su propio domicilio, en hogares de familiares o en instituciones. El maltrato antes referido tal vez pase desapercibido porque no deja hematomas, cicatrices o morados en el cuerpo de la víctima. Pero es tanto o más grave que los otros tipos de violencia.

 

Aunque no hay acuerdo entre los especialistas acerca de una definición que abarque sus múltiples variedades, la Organización Mundial de la Salud (OMS), define el maltrato de personas mayores “como la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana” (http://www.who.int/ageing/projects/elder_abuse/es/). El maltrato puede ser de varios tipos: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero. Así mismo puede ser efecto de una omisión o de negligencia intencional (http://escuela.med.puc.cl/publ/manualgeriatria/PDF/AbusoMaltrato.pdf).

 

La visión que se quiere proyectar de la familia como un grupo en perfecta armonía impide, en muchos casos, conocer los conflictos sucedidos en su interior: violencia entre esposos, entre hermanos y entre padre e hijos. Debido a esto el maltrato a los ancianos también pasa desapercibido. Poco a poco, sin embargo, el tema se ha hecho visible. Al respecto se menciona el estudio del médico británico G. R. Burston, quien en 1975 describió lo que llamó el “zamarreo del anciano” o Granny Battering. Hoy se reconoce el maltrato a las personas viejas como un importante problema de salud pública y de la sociedad (http://www.bps.gub.uy/innovaportal/ file/1623/1/violencia_maltrato_y_abuso_en_la_vejez._una_realidad_oculta_una_cuestion_de_derechos._c.__sirlin.pdf).

 

Los estudiosos del tema están de acuerdo en que para comprender en profundidad este fenómeno es fundamental una perspectiva cultural, es decir entender el contexto de las personas que lo sufren. De igual modo consideran fundamental tener en cuenta la perspectiva de género, ya que las complejas construcciones sociales relacionadas ayudan a identificar el tipo de maltrato y quién es el victimario.

 

En todas las sociedades existen grupos de personas mayores más vulnerables al maltrato y abuso: los más viejos, los que están en situación de discapacidad, las mujeres y los pobres. En países como Colombia, las personas viejas son, además,  víctimas del conflicto interno que se traduce en desplazamiento, pérdida de sus bienes y de sus seres queridos.

 

El 15 de junio es una ocasión para tomar conciencia sobre la situación de maltrato a las personas viejas y enmarcar el problema dentro de la amplia perspectiva de los derechos humanos universales, como lo plantea el Plan Internacional de Acción sobre el envejecimiento (Madrid 2002). Se requiere que el estado y la sociedad desarrollen estrategias que permitan investigar las situaciones de maltrato y responder en forma adecuada a las mismas. Igualmente se requiere la educación de todos los ciudadanos para construir una sociedad donde quepamos todos. Como señala la Declaración de Toronto (http://www.inpea.net/images/ TorontoDeclaracion_Espanol.pdf): “el maltrato de las personas mayores sólo se podrá prevenir en forma eficaz si se desarrolla una cultura que favorezca la solidaridad intergeneracional y que rechace la violencia”.